Este delicado e introspectivo documental observacional explora la vejez, la migración familiar, la fragilidad del cuerpo y el valor sanador del lenguaje audiovisual. Al utilizar la cámara como un puente afectivo entre tres hermanas separadas por la distancia, la narrativa aborda con humor y vulnerabilidad cómo se negocian los miedos a la finitud y al olvido en la etapa madura de la vida. Una profunda meditación sobre los lazos de sangre, el peso del legado materno y la pertinencia del cine como testimonio permanente frente al ineludible paso del tiempo.