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De Netflix a Cartagena: por qué el cine colombiano está atrayendo cada vez más miradas

No es una sola noticia aislada. Es una suma de señales. Entre festivales, homenajes, rodajes internacionales y películas colombianas que siguen acumulando nominaciones fuera del país, Colombia está viviendo un momento en el que su cine vuelve a llamar la atención con fuerza.

Una de las razones más claras está en Cartagena, que entre el 14 y el 19 de abril de 2026 volverá a convertirse en vitrina del sector con el FICCI 65, el festival de cine más antiguo de América Latina. Esta edición reunirá más de 180 películas de 57 países y más de 250 proyecciones, además de mantener iniciativas como Cine en los Barrios y una sección enfocada en el talento local llamada De Indias. En otras palabras, no se trata solo de proyectar películas: también se está reforzando la idea de Cartagena como un punto de encuentro entre industria, ciudad y público.

A eso se suma que el ruido no viene únicamente del festival, sino también de los reconocimientos alrededor de él. En el marco del FICCI 65 se celebrará la edición 42 de los Premios India Catalina, cuya gala será el 18 de abril de 2026. Allí, Consuelo Luzardo recibirá el Premio Víctor Nieto a toda una vida, mientras que Natalia Reyes figura en la programación del festival como homenajeada con el Premio Salvo Basile a la trayectoria internacional. Además, en las nominaciones de este año “La Vorágine” aparece como la producción más fuerte rumbo a la ceremonia. Todo eso ayuda a que la conversación sobre el audiovisual colombiano tenga hoy nombres propios, rostros reconocibles y una narrativa más atractiva para medios y audiencias.

Pero quizá la señal más visible para el público general está en las plataformas. Netflix acaba de cerrar en Colombia el rodaje de “En el valle de las sombras”, una producción inspirada en H. G. Wells y protagonizada por Gael García Bernal, Natalia Reyes y Margarita Rosa de Francisco. El proyecto, además, ha generado expectativa por el regreso de Margarita Rosa al cine y por haber sido filmado en locaciones como Santa Sofía, Suesca, el desierto de la Tatacoa y Choachí. Ese tipo de producciones pesa mucho porque mezcla dos cosas que suelen disparar conversación: una estrella internacional y un elenco colombiano fuerte dentro de una apuesta con alcance global.

La otra gran explicación está en los resultados que el cine colombiano viene mostrando fuera del país. “Un poeta”, dirigida por Simón Mesa Soto, no solo compite este año por el Goya a Mejor película iberoamericana, sino que también llegó a los Premios Platino 2026 con nominaciones a guion, fotografía, música, montaje y comedia, además de una nominación actoral para Ubeimar Ríos. Según El Espectador, la película ya venía de ganar el Premio Especial del Jurado en Cannes y el premio a mejor película latinoamericana en San Sebastián, lo que la convirtió en una de las producciones colombianas más visibles del último ciclo internacional. Cuando un título local empieza a circular así, el efecto suele sentirse en todo el ecosistema: hay más curiosidad por directores, actores, productoras y por el país que sostiene esas historias.

Incluso en el terreno más ligero del entretenimiento se nota ese foco creciente. El 5 de abril de 2026, Infobae reportó la visita a Bogotá y Cartagena de Alexander Ludwig, recordado por Vikingos, quien compartió imágenes de su paso por Colombia y dejó ver que estaba filmando un proyecto identificado como #HAL. No cambia por sí solo el panorama del cine nacional, pero sí refuerza una percepción: Colombia está apareciendo cada vez más como escenario, punto de rodaje y lugar de paso para figuras internacionales, y eso también suma visibilidad.

Visto en conjunto, lo que está pasando no parece casualidad. Cartagena está funcionando como escaparate cultural, Netflix sigue apostando por rodajes en el país, los premios locales están elevando figuras con trayectoria internacional y películas como “Un poeta” están demostrando que Colombia también puede entrar en la conversación por calidad y reconocimiento afuera. Por eso hoy se habla más del cine colombiano: no solo porque haya estrenos o festivales, sino porque empieza a sentirse una combinación rara pero poderosa entre industria, talento, prestigio y noticia. 

Walter Meneses